A primera sangre

Es una recopilación de poesías de diferentes etapas distanciadas entre sí por la actividad en el mundo de la escultura del autor, pero con una relación muy marcada entre ambas. Su título se refiere a los duelos de honor, que eran a muerte, o A PRIMERA SANGRE. Así el autor se enfrenta a la vida, como un duelo a primera sangre y en algunos poemas se atisba el agradecimiento a la vida porque sus “golpes”no se han resuelto a muerte. Otra de las claves poéticas de este libro, es que el autor bajo una aparente poesía amorosa habla a la vida como si fuera una mujer a veces incluso con una atmósfera erótica y sexual. Conceptos como la noche, la luz, la esperanza, los astros son claves para entender sus poemas.


 

Hay silencios mas profundos
que el fondo de la fosa donde se pudren
algo más que los sueños.
Se pudren veranos cuajados y amarillos
con la sed y el picor de la mies
recién cortada en la garganta,
a la espera de un invierno
de sentimientos amontonados y mullidos
recientes al olvido.

Allí perdí lo que la primera sangre y el tiempo
me regalaron sin piedad: alimento de los días
para la ausencia ignorante y estímulos equivocados.

Dios tenia también la garganta seca
¡quizás el calor!
le hizo escupir sobre nosotros
y aprendimos a blasfemar
sintiendo la agresión divina e injusta.

Naufragios como Otoños, precipitaron calma.
Tejados hundidos por la luz, cuando
quisieron -sorprendidos- llegar al primer cielo.

LA PRIMERA FUE SIEMPRE LA ÚNICA
de las veces para doblegar el pensamiento.

Del escombro celeste y pastosa saliva de luz
se hicieron los rotundos recuerdos
que hoy exigen complaciente amnesia.