Llegadas

El capítulo LLEGADAS es una reflexión de madurez sobre los recuerdos y “la ausencia” que el autor mantiene sobre la importante figura de su madre, siempre vigente en su ultima poesía.


 

Todos los augurios
te señalaban con el dedo,
dos veces nevó en el desierto
violaron todas las fronteras
del país del miedo.

Conjuré tus días, o mis sueños
el lánguido recuerdo y los planetas
mientras mandaba a congelar mi deseo
para fecundar millones de sueños.

La primavera de los huérfanos
llegara sin remedio;
y cuento los días con los dedos
para alzar otra vez sus estandartes
en ciudades sin nombre.

Trago mil veces saliva, cuando espero
como un donante de semen sentado
a la orilla de todos los ríos
donde sueñan tus pies desnudos
ahora que los milagros son necesarios.

Pronto también
llegara la primavera de los muertos
y tendré que pintar alcantarillas
subidas en áticos de lujo,
quitarle las pulgas a santos de papel moneda
y a dioses contagiados por su historia
mientras reposo en tu cuerpo, o su ausencia
envenenada por la tinta que dibuja tu recuerdo.
Ciudades a la deriva de la oscuridad
y pechos tristes donde multiplicar
la caída de los ángeles
al pozo negro de la monotonía.

Tendrán que llegar
diluvios de alcohol, en copas de amargura
y plagas de sórdidos amores.
Porque todavía te sueño en las risas
cuando caigo en redes mediocres
que me enseñaste a cortar sin cuchillo;
A cerrar los puños ante la tristeza
sintiendo el primer frío en la cara
y el dolor de nuestro parto heroico.

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Perdido en la mitad del sueño
que navega por el frío,
compro el deseo a bajo coste
sin que funcionen los espejos
del “otro” clandestino y animal deseo
donde habitan las nubes.